martes, 29 de agosto de 2006 08:21 p.m.
Evocación de La Prehistoria de La Región del Caimito
El único monumento arqueológico evidente, del primitivo poblamiento humano de lo que en la actualidad es la región chorrerana, lo es un petroglifo (roca tallada en épocas lejanas) con la representación de un miriápodo o ciempiés y otros motivos no descifrados todavía, localizado en la vía al Chorro de La Chorrera. Probablemente, la antigüedad de esta reliquia sobrepase los 3,000 años, y pudiera constituir el testimonio que desde fechas muy remotas, en el valle fluvial del Caimito se asentaron escasos grupos de hombres prehistóricos recolectores, cazadores y pescadores.
La evolución que alcanzaron estos pobladores a lo largo de varios milenios, tiene su punto culminante con la cultura “Cueva” al momento en que llegaron los primeros españoles, y que se desarrolló desde la frontera con Colombia hasta el río Chame (en Panamá). En esta vasta región se localizaron muchas “provincias indígenas”, de las cuales hubo una llamada “Coyba”, a la que perteneció por aquel entonces, el sector que hoy llamamos Panamá Oeste.
LA CHORRERA CASTELLANA ( SIGLOS XVI – XVII)
La región del Caimito entra en la historia de los europeos a mediados del año 1515, con la incursión del conquistador español Gonzalo de Badajoz, por los dominios costeros de las diminutas tribus vecinas de “Periqueté, Tabore, Chame y Cherú”.
La vieja geografía indígena regional, de relieve irregular con suaves colinas boscosas, escasas sabanas y una dispersa población aborigen, fue un territorio incorporado a la capital de Tierra Firme desde 1519, pero sin ningún interés para el gobierno español.
Por casi dos siglos (XVI y XVII), la única actividad económica introducida por los castellanos, que más impactó el escenario físico y cultural, no sólo del “Valle del Caimito”, sino del resto de la región de Panamá Oeste; fue la agropecuaria. En este período, en el sector del Caimito prosperaron más de seis “hatos” (haciendas) que eran atendidos por una escasa cuadrilla de negros esclavos, indígenas, mulatos libres, y españoles pobres, que además se dedicaban a la agricultura de subsistencia de productos como maíz, arroz, frijoles, plátanos, yuca, zapallo y caña de azúcar. El excedente de esta producción, pero sobre todo la ganadera, era vendida en la capital panameña.
El primer registro histórico de un núcleo poblacional en las márgenes del Caimito, aparece en un documento de 1691 (a finales del siglo XVII), cuando se menciona la aldea “San Francisco de Paula de La Chorrera”, cuya población que vive dispersa, y apenas alcanza a poco más de 130 habitantes, es atendida espiritualmente por un cura doctrinero. Esto significa, que se desconoce hasta el presente algún testimonio que precise, el momento en que surgió La Chorrera.
LA CHORRERA CRIOLLA O MESTIZA (SIGLO XVIII).
La conformación del villorrio criollo de La Chorrera, con características propias de una herencia urbana hispana, es un proceso lento que se verificará a lo largo del siglo XVIII.
Durante gran parte de la primera mitad de esta centuria, La Chorrera fue un sitio con muy escasa población, dispersa, que ligeramente rebasaba el centenar de habitantes. En lo que resta del siglo XVIII, empezó un tímido despegue demográfico que dio como resultado, que en un censo de 1790 se declarara que La Chorrera poseía 1,860 habitantes.
Es probable, que este fenómeno alcista tan notorio, guarde relación estrecha con el régimen de “tierras comunales” que implantó la Corona Española, al pagar sus pobladores chorreranos “una pequeña cantidad a la Caja Real” por el derecho a éstas.
A partir de entonces, este poblado fue el núcleo más habitado de la región inmediata al Occidente de la Capital. Aún así, desde el punto de vista político-administrativo, La Chorrera no dejó de ser un “pueblo” y jamás, durante el período colonial, ostentó la jerarquía de “ciudad”. Por eso es erróneo decir que alguna vez fue “Alcaldía Mayor”.
LA CHORRERA COLOMBIANA (SIGLO XIX).
Con la Independencia de Panamá de España en 1821 y la unión a Colombia, el Istmo entra en el régimen republicano. Por 33 años (1822-1855), La Chorrera funcionó como “Cantón” (categoría de un gran distrito) cuya comprensión territorial y política-administrativa abarcó las “parroquias” (equivalente a corregimientos) de Arraiján, Capira, Chame, San Carlos y la “villa” de La Chorrera, como cabecera cantonal. En la misma, residieron el “Alcalde Primero”, el Consejo Municipal, el 6º Circuito Judicial y las “oficinas subalternas” de los estancos (monopolio estatal) de Aguardientes y Tabacos.
Su población, apenas alcanzaba a 2,500 habitantes, al momento que la Asamblea Constituyente del Estado de Panamá promulgó la Ley de 12 de Septiembre de 1855, que conviertió en “distritos” a una gran cantidad de poblados del Istmo, entre los que se incluyen a La Chorrera y sus antiguas “parroquias”. Tales innovaciones tuvieron un impacto relativo, La Chorrera no dejó de reflejar su estado bucólico y de precariedad social, como lo fue el ambiente generalizado de todos los pueblos de Panamá, al promediar el siglo XIX y más allá, hasta 1903.
El autor es Profesor-Historiador del Centro Regional Universitario de Panamá Oeste