domingo, 22 de septiembre de 2002 08:00 p.m.
De nuestros bosques en lo mas recóndito,
Bajo altísimos techos de verdor,
Erguida crece entre peñascos áridos
Una preciosa, peregrina flor
Oculta siempre a las miradas, tímida
Entre la espesa selva en que se ve,
Por miedo acaso de que airado el ábrego,
Con su flexible tallo en tierra dé.
Ella no ostenta ni brillante púrpura,
Ni matices de gualda y de carmín;
Mas son de nieve sus hermosos pétalos
Mas blancos que azucena, que jazmín
La flor es esa que del Santo Espíritu
He escuchado llamar desde que nací
Y en cuyo cáliz el perfecto símbolo
De esa imagen divina siempre ví.
Ah! yo recurdo que en mi infancia plácida
Con respeto a esa flores me acerqué
Pues juzgaba en mi inocencia cándida
Que eran emblema de piadosa fe.
Y me han contado que querubes y ángeles
Las vienen en la noche a custodiar,
Para impedir que de sus tallos débiles
Las arranquen los vientos al pasar.
De nuestra patria las hermosas sílfides
Orlan con ella su hechicera sien,
Para que unidas a sus rizos de ébano
Aún más encanto a sus encantos den.
Y allí resalta su hermosura nítida
Y luce más su virginal color
Como del cielo la azulada boveda
Luce de las estrellas el fulgor
Y en esa flor, encantadora, mística,
De nuestros climas, exclusivo don
Nuestros campos adorna con su mérito,
Pero nunca se ve en otra región
Y por eso el viajero del Atlántico,
Que bellas flores en Europa vio
Queda admirado ante la flor de América,
Que sin cultivo y riego aquí nació.
Sí, vos, señora que escuchais mi cántico
Ejemplo soy de que no miento yo,
Porque aún del Sena en las floridas márgenes
Vuestra belleza, sin rival brilló.
Y cuando vieron vuestra faz angélica
Os admiraron dignamente allá,
Como a la hermosa perla del Pacífico
Y a la más bella flor de Panamá!
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Ah! cuando a fuerza de tormentos hórridos
Cese de palpitar mi corazón
Cuando deje esta vida triste y mísera,
Para dormir tranquilo en el panteón
Yo sé que nadie verterá una lágrima
Y ojalá que siquiera por favor,
Alguien coloque en mi enlutado feretro
Del Espíritu Santo alguna flor.